Cons-ciencia y mentira

 

En capital-ganancia o, mejor aun, capital-interés, suelo-renta de la tierra, trabajo-salario, en esta trinidad económica como conexión de los componentes del valor y de la riqueza en general con sus fuentes, está consumada la mistificación del modo capitalista de producción, la cosificación de las relaciones sociales, la amalgama directa de las relaciones materiales de producción con su determinación histórico-social: el mundo encantado, invertido y puesto de cabeza donde Monsieur le Capital y Madame la Terre rondan espectralmente como caracteres sociales y, al propio tiempo de manera directa, como meras cosas. El gran mérito de la economía clásica consiste en haber disuelto esa falsa apariencia, esa superchería, esa autonomización recíproca y ese esclerosamiento de los diferentes elementos sociales de la riqueza, esa personificación de las cosas y cosificación de las relaciones de producción, esa religión de la vida cotidiana, puesto que reduce el interés a una parte de la ganancia y la renta al excedente sobre la ganancia media, de tal manera que ambos coinciden en el plusvalor; puesto que presenta el proceso de circulación como mera metamorfosis de las formas y finalmente, en el proceso inmediato de producción, reduce el valor y el plusvalor de las mercancías al trabajo. No obstante, incluso sus mejores portavoces, como no podía ser de otra manera desde el punto de vista burgués, siguen siendo prisioneros, en mayor o menor medida del mundo de la apariencia críticamente disuelto por ellos, y por ende todos incurren más o menos en inconsecuencias, semiverdades y contradicciones no resueltas. Por otro lado, en cambio, es asimismo natural que los agentes reales de la producción se sientan por entero a sus anchas en estas formas enajenadas e irracionales de capital-interés, suelo-renta, trabajo-salario, pues son precisamente las configuraciones de la apariencia en que se mueven y con las cuales tienen que vérselas todos los días. Por eso es asimismo natural que la economía vulgar, que es nada más que una traducción didáctica, más o menos doctrinaria, de las representaciones corrientes de los agentes reales de la producción, entre las cuales introduce cierto orden inteligible, encuentre precisamente en esa trinidad, donde está extinguida toda la conexión interna, la base natural, y puesta al abrigo de toda duda, de sus triviales jactancias. Esa fórmula corresponde al mismo tiempo al interés de las clases dominantes, puesto que proclama la necesidad natural y la legitimación eterna de las fuentes de sus entradas, elevándolas a la calidad de dogma.

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Al exponer la cosificación de las relaciones de producción y su autonomización frente a los agentes de la producción, no entramos a analizar la manera  en que las conexiones a través del mercado mundial, sus coyunturas, el movimiento de los precios de mercado, los períodos del crédito, los ciclos de la industria y el comercio, la alternancia de la prosperidad y la crisis, se les presentan como leyes naturales todopoderosas que los dominan al margen de su voluntad y se imponen frente a ellos como una ciega necesidad. No lo hacemos porque el movimiento real de la competencia queda fuera de nuestro plan y sólo hemos de presentar la organización interna del modo capitalista de producción, por así decirlo, en su término medio ideal.

 MARX, K. Tomo 8 de El Capital ed., Siglo XXI (págs. 1056-1057)

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14 comentarios to “Cons-ciencia y mentira”

  1. Me gustaría que este texto de kIII provocara nuestra primera discusión -y que no lo perdamos de vista, que volvamos a él, que lo rumiemos (en el sentido de Nietszche).
    Ruimar en primer lugar, con paciencia, las palabras que indican la superchería, p. ejemplo -en orden-, mistificación, la cosificación de las relaciones sociales, la amalgama, el mundo encantado, invertido y puesto de cabeza, ronda espectral, falsa apariencia, superchería, autonomización, esclerosamiento, personificación de las cosas y cosificación de las relaciones de producción, religión de la vida cotidiana.
    Preguntas: Qué dicen ahí cada una de estas palabras; qué indican una al lado de otra de la forma de socialización capitalista.
    Pregunta fundamental: Qué ocurre con la vida de los individuos sumergidos en todo ese mundo de brumas y sujeto a condiciones que, por muy histórico-sociales que sepamos -los que creemos que los sabemos- que son, pesan sobre cada uno como leyes naturales necesarias, frente a las que no riene sentido pensar en resistirse. Impotencia.

    El capitalismo, una descomunal máquinaria de fantasmogénesis- fabricación en masa de falsa consciencia.
    Claro es entonces el para qué de la teoría: dudosa su constitución y su posibilidad y efectividad.

    Espero comentarios al textos y respuesta a estas preguntas….

  2. Saludos a todos:

    Aporto una interpretación (muy inicial y apenas desarrollada) sobre los términos que destaca Ciro:

    Cuando Marx usa los términos “mistificación”, “falsa apariencia” o “superchería”, se está refiriendo al autoengaño que sufre la economía clásica al pensar que ha roto con los binomios capital-interés, suelo-renta de la tierra y trabajo-salario, cosa que en realidad no es cierta, ya que los responsables de la producción real siguen basándose en ellos para concebir la base de un sistema característicamente capitalista.

    Por otro lado, cuando se refiere a la “personificación de las cosas”, la “cosificación de las relaciones sociales”, y a la “cosificación de los medios de producción”, podriamos interpretar que los elementos, digamos de alguna manera “físicos”, como el capital o la tierra, se convierten en caracteres sociales, en entidades omnipresentes en todo el engranaje social. Esta interpretación aporta un doble giro, ya que si Monsieur le Capital y Madame la Terre se han personificado, no nos queda más remedio que cosificar tanto los medios de producción como las relaciones sociales, para poder incluirlas de algún modo en la teoría económica capitalista, ya no como entes vivos que son, sino como una suerte de variables fijas. Esto explica sin duda alguna las ideas de “mundo encantado, invertido y puesto de cabeza”, ese mundo en el que capital y tierra avanzan (en una “ronda espectral”), facilitando su propia subsistencia (“autonomizando”) e impidiendo la circulación (“esclerosando”) de los elementos sociales de la riqueza. Esta pauta, (la “religión de la vida cotidiana”), es la base misma del capitalismo.

    En respuesta a la segunda pregunta, creo que los individuos deberían buscar la manera de evitar la necesidad de dichas leyes, de escapar, de alguna manera, de su supuesta infalibilidad, ya que todos los sistemas fallan en algún momento.

    Finalmente, animo a todos a participar, ya bien sea rebatiendo, añadiendo o comentando alguna de estas ideas, ya que es entre todos como vamos a aprender a sacar adelante la asignatura.

    Iván Domínguez

  3. El acceso a la línea argumental del texto, puesto ahí sin más explicación ni contexto, resulta complicado en extremo. El trasfondo es la discusión en torno a la llamada “fórmula trinitaria”. Pero es tanto eso lo que me interesa destacar de momento como la constelación de conceptos que indican el fenómeno de la fetichización. Cómo funciona ese mecanismo, hasta qué punto constituyen la consciencia de todos los subsumidos bajo el capital (“Incluso sus mejores portavoces, como no podía ser de otra manera desde el punto de vista burgués, siguen siendo prisioneros, en mayor o menor medida del mundo de la apariencia críticamente disuelto por ellos, y por ende todos incurren más o menos en inconsecuencias, semiverdades y contradicciones no resueltas”): -cúal es la “religión de la vida cotidiana” (¿Hay misas, sermones, liturgias en las que participamos sin saberlo?) …

  4. guadalupe Says:

    RUMIAR: En la “Genealogía de la moral”, Nietzsche dice que “los hombres debían aspirar a ser casi como vacas”.Es decir rumiar, pensar, reflexionar, dar vueltas a las cosas.
    MISTIFICACION: Se falsea el modo capitalista
    COSIFICACION: Las relaciones sociales se despersonalizan, para hacer a las personas dependientes.
    AMALGAMA: Mezcla de las relaciones materiales de producción con la voluntad histórico-social.
    EL MUNDO ENCANTADO, INVERTIDO Y PUESTO DE CABEZA: Hasta la época moderna, la visión del mundo en general era la de un mundo encantado, aquí se refiere a que el idealismo ha sido invertido para dejar cabeza arriba al materialismo.
    SUPERCHERIA: Se refiere al fraude que desmonta la economía clásica sobre la teoría de la independencia y autonomía reciproca una de la otra, del interés y la ganancia.
    ESCLEROSAMIENTO: A la resistencia al cambio de los distintos elementos sociales de la riqueza.
    PERONIFICACION de las cosas: Atribuyendo cualidades humanas a las cosas y negando la esencia humana del obrero (cosificación de las relaciones de producción.

    Todos estos conceptos indican la constante de los análisis de MARX .Por un lado la socialización de los procesos de trabajo, que hacen que emerja el: trabajo productivo colectivo y al mismo tiempo, la división trabajo intelectual/trabajo manual.
    Señala MARX en EL CAPITAL:
    “El proceso de trabajo ha sido considerado hasta aquí abstractamente…bajo su forma mas simple…como proceso entre el hombre y la naturaleza…Pero se había señalado que esta definición del trabajo productivo no basta en absoluto para el examen del trabajo capitalista.”
    Señala MARX
    a) que los ejecutores del trabajo intelectual tienen tendencia a formar parte del trabajo colectivo productivo pero
    b) que al mismo tiempo, e incluso por las mismas razones (socialización capitalista) el trabajo intelectual se separa en una contradicción antagónica del trabajo manual.
    ¿Como captar esta contradicción?

    El principal fantasma creado por la maquina capitalista es el comunismo, pues en realidad para MARX, significaba el no-capitalismo.

  5. Mª Carmen González Says:

    Puestas en orden el significado de las palabras del texto vendría a decir:
    En esta trilogía económica del capital- interés, suelo-renta, trabajo-salario que une la riqueza con sus orígenes, se realiza un engaño en el modo capitalista de producción, resumiendo o reduciendo a simples “cosas” las relaciones sociales, la mezcla de cosas contrarias, en este caso, a los materiales de producción con su determinación histórica social: el mundo distraído y embobado puesto de cabeza en donde el Capital y la tierra se mueven sombríamente como signos sociales y meras cosas. La economía clásica consiste en haber deshecho ese aparente aspecto, de engaño, de independencia y de endurecimiento de los diferentes elementos sociales de la riqueza, esa imagen de reducir a simples objetos las relaciones de producción, y llevándola al extremo de veneración en la vida cotidiana.
    Lo que ocurre con la vida de los individuos es una automatización de la conciencia, en donde nos falta el poder y valor de hacer algo esto no lleva a pensar que es algo natural que debamos aguantar y tolerar.

  6. haciaelcapital Says:

    Ciro:
    Nuestro texto da pie para pensar la constitución de la teoría marxiana como CRITICA.
    A través de múltiples articulaciones conceptuales y metafóricas, indica el carácter engañoso de las representaciones que nos hacemos los individuos. Y no como algo inducido, conscientemente provocado, sino como la forma de constituirse la consciencia (lo que sabemos de nosotros mismos) desde que somos integrados bajo y en la mediación capitalista. No es que los individuos sucumbamos al fetichismo desde alguna situación de clarividencia originaria, sino que las mismas relaciones sociales que nos convierten en individuos no envuelven de brumas y mistificaciones -hasta el punto de no poder distinguirlas de lo que creemos que somos y pensamos. Tenemos que experimentarlas como naturales.
    La fetichización es inmanente a la socialización capitalista¡ Y cuanto más mediado por el valor que procesa está nuestro mundo de vida, más fantasmagórico se vuelve todo.
    La creencia que a mí me parece la fundamental de Marx: podemos combatir y disolver las mistificaciones. Ese es el sentido de la teoría en cuanto crítica.

  7. haciaelcapital Says:

    Ciro:
    Pongo la cita completa del pasaje en el que Nietzsche compara el leer con el rumiar. Es el final del prólogo de “La genealogia de la moral”. Véase: http://www.nietzscheana.com.ar , una web muy buena. Nietzsche escribe:
    “Un aforismo, si está bien acuñado y fundido, no queda ya «descifrado» por el hecho de leerlo; antes bien, entonces es cuando debe comenzar su interpretación, y para realizarla se necesita un arte de la misma. En el tratado tercero de este libro he ofrecido una muestra de lo que yo denomino «interpretación» en un caso semejante: – ese tratado va precedido de un aforismo, y el tratado mismo es un comentario de él. Desde luego, para practicar de este modo la lectura como arte se necesita ante todo una cosa que es precisamente hoy en día la más olvidada -y por ello ha de pasar tiempo todavía hasta que mis escritos resulten «legibles»-, una cosa para la cual se ha de ser casi vaca y, en todo caso, no «hombre moderno»: el rumiar..”
    Hay que rumiar¡ Rumiar y rumiar sin parar!
    ¿Han pensado qué pasa si ampliamos lo dicho por Nietzsche más allá del texto o si tomamos lo que tenemos que pensar con Marx -el capital- como texto? Entonces tendríamos que acercarnos a los fenómenos como un rumiante, con su paciencia y sus muchos estómagos. Les pongo este ejemplo tal vez tonto: aquí tenemos un contrato de trabajo. ¿Nos ponemos a rumiar qué es eso en apariencia tan simple? A poco que se roamos ese hueso, ¿no nos asombrará la cantidad de dispositivos psicológicos, intelectuales, sociales, se han debido crear para que un animal se relacione consigo mismo como un depósito de fuerza de trabajo que puede alquilar-vender?
    Al narcisimo filosófico le conviene mal la comparación bovina, pero si comenzaramos a rumiar tal vez dejaríamos la estupidez narcisista -al “hombre moderno”- para empezar a pensar…….

  8. haciaelcapital Says:

    Ciro:
    Tenemos en le pasaje esta frase: “No obstante, incluso sus mejores portavoces [de la economía política clásica, Smith y Ricardo], , como no podía ser de otra manera desde el punto de vista burgués, siguen siendo prisioneros, en mayor o menor medida del mundo de la apariencia críticamente disuelto por ellos, y por ende todos incurren más o menos en inconsecuencias, semiverdades y contradicciones no resueltas”.
    Un problema vital para la constitución del discurso crítico -de una teoría crítica de la sociedad: ¿no ocurre que la crítica siempre es prisionera de lo que la motiva y ella desmonta?
    Hegel había afirmado la incapacidad de la reflexión para elevarse sobre lo real en cada caso constituido (vid. prólogo a la fª del derecho).
    Basta leer textos utópicos para comprender hasta qué punto somos mendigos cuando soñamos –hasta qué punto nuestros deseos dependen de la miseria objetiva que los crea, de la prosaica cotidianidad. Carpanta¡
    La tesis de Marx es que el horizonte burgués bloqueó el alcance crítico de la teoría económica clásica, pero que una crítica de esa teoría, capaz de trascender ese hotizonte estrecho y limitador, puede rasgar las nuevas veladuras y exorcisar el nuevo fetichismo.
    Presupuesto fundamental en Marx: no estamos necesariamente condenados a la ideología. La inmanencia del ejercicio crítico de la razón no implica que tengamos que recaer una y otra vez en la ilusión (recordar aquía a Kant). En Marx, la representación de una fetichización sin fin espejearía el mundo como un laberinto infernal.
    Nuestro Marx fue un ilustrado.

  9. ivdomest Says:

    El otro día planteaste en clase la pregunta:

    “¿Toda crítica sigue siendo prisionera de lo que critica? ”

    Pues bueno, se me ocurrió postear una respuesta aquí, ya que la duda surgió mientras analizábamos este texto. Ahí va:

    Personalmente, creo que toda crítica está limitada al tema de lo criticado. Por ejemplo, si escribo una crítica sobre la economía clásica en la que incluyo de paso a la economía moderna, ya no puedo decir que mi obra se centra enteramente en los particulares de la economía clásica: He introducido un nuevo elemento, que convierte a mi “crítica de la economía clásica” en una “crítica de la economía clásica y moderna”. Se aprecia claramente que, a medida que introducimos nuevos factores, cambia la propia temática, y este aspecto es inevitable.

    Por otro lado, creo que debemos tener en cuenta otro factor intríseco a toda crítica: Las diferentes interpretaciones que se puedan hacer de la misma. Aquí la libertad es mucho más amplia. En el ejemplo, podemos relacionar la crítica de la economía clásica con la de un país concreto, o implementar en algún aspecto la crítica original, incluso contrastarla con nuestra propia opinión o con la de otro. La discusión abierta sobre lo criticado carece de límites aparentes

    En resumen, pese a que la crítica pueda estar limitada al tema que se critique, es la interpretación de la misma la que le otorga verdadera libertad y riqueza.

    Saludos a todos y hasta la próxima.

  10. Samuel Melo Says:

    Aporto Mi Interpretación:

    La idea principal de este texto es mostrar como en el sistema de producción capitalista existe un trasfondo ideológico (en el sentido Marxiano: Ideología como falsa conciencia socialmente necesaria) que se constituye en las relaciones de trabajo: El trabajo (o mejor dicho, la fuerza de trabajo) se convierte en mercancía y en consecuencia el trabajador también.
    En este sentido, el estadio de la formula trinitaria (esta es es la relación entre las fuentes de plusvalor [trabajo, suelo y capital] y el plusvalor que generan [salario, renta e interés]) que más nos puede servir para analizar las relaciones de trabajo es el de la relación trabajo-salario.

    Para explicar este trasfondo ideológico en el que nos encontramos sumidos, Marx habla de “la cosificación de las relaciones sociales”, la fetichización de la mercancía: Todo objeto que tiene la forma mercancía y por tanto es un bien con el que se comercia tiene detrás una producción que no vemos, que no queremos ver: Sabemos que los tenis que nos ponemos todos los días los ha fabricado un niño vietnamita en unas condiciones insalubres pero queremos ignorarlo y de hecho lo conseguimos.
    De tal manera, las relaciones ya no se dan entre seres vivos persona-persona sino que están marcadas por las cosas (vendedor-comprador): el capital deshumaniza al trabajador.

    Sin embargo, es tanto lo adormilados que estamos dentro del propio sistema que no nos damos cuenta de esta deshumanización, Marx otorga el mérito de ver mas haya de lo superficial del capital a sus principales influencias económicas: David Ricardo y Adam Smith aunque ni siquiera estos pueden ir lo suficientemente lejos como para dejar de ser engranajes del sistema capitalista.

    Esto se da porque los capitalistas, han hecho de la formula trinitaria la base del modo de producción económico (y en consecuencia la base de la sociedad) de manera que:
    Nuestro suelo ya no es suelo, sino una mercancía que se alquila o vende para dar lugar a plusvalía.
    Lo mismo pasa con el trabajo, no es una actividad llevada a cabo por el hombre para realizarse y tener un rol sino que toma la forma de mercancía que vuelve a generar plusvalor.
    Por ultimo, no es distinto lo que pasa con el propio capital, este puede ser directamente invertido y generar más capital, de manera que el propio dinero adopta la forma de mercancía.

    Así se constituye el trasfondo ideológico-fantasmal del capitalismo: El capital hace que todo adquiera la forma de mercancía desde los trabajadores hasta el suelo pasando por el propio dinero: el capital mistifica, atribuye a nuestro entorno un poder que no va dirigido a otro fin que al de generar beneficio.

  11. haciaelcapital Says:

    Ciro: Hey, Melo. Gracias por el comentario¡ Al hilo de lo que escribes me planteo una cuestión que podríamos pensar -y repensar- juntos: ¿qué quiere decir tu frase “el capital deshumaniza al trabajador”? “Des-humanizar” indica: ahí se ha quitado algo constituivo, sustancial, determinante, propio, característico … Me pregunto qué es des-humanizar. Me pregunto si es eso lo determinante de la relación capital-trabajo. ¿”El capital explota al trabajador” significa que lo deshumaniza?… ¿Ocurrirá, tal vez, que la relación-capital crea también humanidad, una forma de humanidad, “la suya”, (o de inhumanidad, a la que un poeta le pronosticó un gran futuro)? Uff, cúantas preguntas…

    • Samuel Melo Says:

      Que tal Ciro!

      Lo que quiero decir con “El Capital deshumaniza al trabajador” son 2 cosas:

      Primero, que al convertir la fuerza de trabajo en una mercancia estamos reduciendo al hombre a un medio (y no a un fin, en terminos Kantianos) para producir plusvalor.

      Por otra parte, lo que comentabas hoy en clase, toda la poblacion del 3º mundo que trabaja fabricando mercancia para nosotros constituye la mayor deshumanizacion que se lleva a cabo en nuestro tiempo a nivel mundial: lo que nombras en tu comentario “quitar algo constituivo, sustancial, determinante, propio, característico”: ese algo constitutivo son derechos, derechos humanos.

      Quizas las relaciones que se dan dentro del capital sí crean otra forma de humanidad, o mejor dicho de no-humanidad.

      • haciaelcapital Says:

        Hey, Melo! Creo que, cuando menos, estamos ganado una perspectiva: -sobre lo endemoniado del concepto “humanidad”. Que no sólo señala una sustancia genérica; que no sólo indica un conjunto de entes, sino que establece también una valoración. Además, puede valorar ya, cuando menos, desde dos construcciones diferentes: desde la constitución ya dada de un determinado ser (caracterizado como se quiera: por estar equipado de razón y ser sujeto de derechos, por ser hijo de dios, etc.) o desde una posibilidad de realización. En total, un lío ¿no?
        Add. Me sigue inquietando tu referencia a los derechos como algo constitutivo que el capital arrebata al trabajador. Si tuviera que pensar una idea de justicia, tendría muchas precauciones con perfilarla en términos de “derechos”. Lo jurídico en el sentido moderno es afín al capital. Pongamos por caso: “al trabajador se le arrebata la propiedad del producto de su trabajo” -pero, ¿no se trataría de eliminar la propiedad, su derecho y todo el entramado jurídico-estatal-punitivo-violento que la sustenta y la protege? No, entonces, la defensa de unos pretendidos derechos, sino la instauración de otra justicia: me parece que en Marx se trata más bien de esto. Ahul¡

  12. Samuel Melo Says:

    Mi madre Ciro..la verdad es que no sabía en que berenjenal me estaba metiendo con la dichosa frase jeje.
    Como ya le dije a Arch quizás tenía que haber usado algo más preciso, del estilo: “el capital esclaviza al trabajador”, nose, algo mucho menos polémico, pero bueno, de esto se trata la hermeneutica.
    Por otra parte, si tampoco lo jurídico es válido…no se me ocurre que puede extraer el capital de la famosa “deshumanización”.
    Como ya te dije, no quería decir que los humanos tengamos algo sustancial que nos haga superiores a los demás animales, no me refería a esa humanidad, sino más bien a la humanidad como el colectivo de todos los humanos.
    Sin embargo, cuando retomo la cuestión vuelvo a pensar en la diferencia entre el niño español que va al colegio y el niño vietnamita que le hace los tenis.
    Seguramente tendré que quitarme la palabrita “deshumanizar” de la cabeza para verlo más claro…

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