EL CONTRADICTORIO MOVIMIENTO CIVILIZATORIO DEL CAPITAL

 

Menzel- el trabajo

La creación de plusvalía absoluta por el capital —más trabajo objetivado— tiene como condición que se amplíe el ámbito de 1a circulación y que se amplíe además constantemente. La plusvalía creada en un punto requiere la creación de plusvalía en otro punto, por la cual ella se pueda cambiar; aunque en un primer momento se trate solamente de producción de más oro y plata, de más dinero, de forma tal que, si la plusvalía no puede convertirse inmediatamente de nuevo en capital, pueda existir en la forma del dinero como posibilidad de nuevo capital. Una condición de la producción  basada sobre el capital es, por lo tanto, la producción e un círculo de la circulación continuamente ampliado, bien sea que el círculo es directamente ampliado, o que son creados más puntos en el mismo como puntos de producción. Si la circulación se presentaba al principio como una magnitud dada, aquí se presenta como una magnitud variable, y como una magnitud que se expande mediante la producción misma. Consiguientemente, la circulación se presenta como un momento de la producción. De la misma forma que el capital tiene por un lado la tendencia a crear continuamente más plustrabajo, también tiene por otro la tendencia complementaria de crear más puntos de cambio; es decir, aquí desde el punto de vista de la plusvalía absoluta o del plustrabajo absoluto, el capital tiene la tendencia a necesitar más plustrabajo como complemento de sí mismo;  au  fond el capital tiene la tendencia a propagar la producción basada sobre el capital o el modo de producción a él correspondiente. La tendencia a crear el mercado mundial viene dada inmediatamente en el concepto de capital. Todo límite se presenta como un límite a superar. Ante todo el capital tiene la tendencia a someter todo momento de la producción al cambio y a negar la producción de valores de uso inmediatos, que no entran en el cambio, es decir, tiene la tendencia a co1ocar precisamente la producción basada sobre el capital en lugar de modos de producción anteriores y, desde su punto de vista, primitivos. El comercio ya no se presenta aquí como una función que tiene lugar entre producciones independientes para el cambio de su excedente, sino como un presupuesto esencial omnicomprensivo y como un momento de la producción misma.

 Por otra parte, la producción de plusvalía relativa, es decir, la producción de plusvalía basada en el aumento y desarrollo de las fuerzas productivas, requiere la producción de nuevo consumo; exige, por lo tanto, que se amplíe el círculo de consumo dentro de la circulación, de la misma forma que antes exigía la ampliación del círculo productivo. Primero, la ampliación cuantitativa del consumo existente; segundo, la creación de nuevas necesidades, mediante a propagación de las necesidades ya existentes en un círculo más amplio; tercero: producción de nuevas necesidades y creación de nuevos valores de uso. O en otras palabras, el plustrabajo ganado no continúa siendo un mero excedente cuantitativo, sino que al mismo tiempo amplía continuamente el círculo de las diferencias cualitativas del trabajo (y con ello del plustrabajo), lo hace más variado y más diferenciado en sí mismo. Por ejemplo, si mediante la duplicación de la fuerza productiva sólo es necesario utilizar un capital de 50 donde antes era necesario uno de 100, entonces un capital de 50 y el trabajo necesario a él correspondiente es liberado; en consecuencia, tiene que ser creado para el capital y el trabajo liberado una rama de la producción nueva, cualitativamente diferente, que satisfaga y produzca una nueva necesidad. El valor de la industria anterior es conservado, por el hecho de que se ha creado el fondo para una nueva industria, en la que la relación del capital y el trabajo se pone en una forma nueva. De ahí la explotación de toda la naturaleza, para descubrir nuevas cualidades útiles de las cosas, y el cambio universal de los productos de todos los climas y países  extranjeros, y la nueva preparación (artificial) de los productos naturales, con lo cual se les da un nuevo valor de uso. La exploración de la tierra de forma total, tanto para descubrir nuevos objetos útiles, como para descubrir nuevas posibilidades de uso de los objetos antiguos, y nuevas cualidades de los mismos como materias primas, etc.; el desarrollo de la ciencia natural alcanza, por lo tanto, su punto mas alto; igualmente el descubrimiento, creación y satisfacción de nuevas necesidades que proceden de la sociedad misma; el cultivo de todas las cualidades del hombre social y la producción del mismo como individuo rico en necesidades en la mayor medida posible, porque es rico en cualidades y relaciones, es decir, la producción del hombre como un producto social total y universal en la mayor medida posible –(pues para disfrutar de muchos placeres, tiene que ser capaz de disfrutarlos, es decir, tiene que ser un hombre cultivado en un grado elevado)- es también una condición de la producción basada sobre el capital. Y no es sólo la división del trabajo, la creación de nuevas ramas de la producción, es decir, de tiempo suplementario cualitativamente nuevo, sino también la separación de sí misma de la producción determinada, como forma de crear un trabajo que tiene un nuevo valor de uso; desarrollo de un sistema de clases de trabajo y clases de producción que se amplía y se entiende constantemente, y al que corresponde un sistema de necesidades continuamente ampliado y más rico.

            Por tanto, si la producción basada sobre el capital crea por una parte la industria universal –es decir, el plustrabajo, el trabajo creador de valor-, por otra, crea un sistema de la explotación general de las cualidades naturales y humanas, un sistema de la utilidad general, como cuyo soporte aparece tanto la ciencia, como todas las cualidades físicas y espirituales, mientras que nada aparece como lo superior-en-sí, lo justiciado-por-sí-mismo, al margen del círculo de la producción y del cambio social. Así crea el capital la sociedad burguesa y la apropiación universal tanto de la naturaleza como de la conexión social misma de los miembros de la sociedad. De ahí la gran influencia civilizadora del capital; su producción de un estado social, frente al cual todos los anteriores se presentan sólo como desarrollos locales de la humanidad, y como idolatría de la naturaleza. La naturaleza se convierte en puro objeto para el hombre en pura cosa de la utilidad; deja de ser reconocida como poder por sí misma; y el conocimiento teórico de sus leyes independientes se presentan simplemente como astucia, para someterla a las necesidades humanas, bien como medio de consumo, bien como medio de producción. Por su propia tendencia el capital tiende a pasar por encima tanto de los límites y prejuicios nacionales, como sobre la adoración de la naturaleza y sobre la satisfacción tradicional. Restringida orgullosamente dentro de determinados límites, de las necesidades existentes y sobre la reproducción del modo de vida anterior. Es destructivo frente a todo esto y opera una revolución constante, destrozando todos los obstáculos que frenan el desarrollo de las fuerzas productivas, la ampliación de las necesidades, la multiplicación de la producción y la explotación y el cambio de las fuerzas naturales y espirituales.[1]

fabricas

            Pero de esto, es decir, del hecho de que el capital ponga cada uno de estos límites como un obstáculo, y consiguientemente lo supere idealmente no se sigue en modo alguno, que él realmente los haya superado, y puesto que todo límite contradice su determinación, su producción se mueve entre contradicciones, que son superadas continuamente, pero que son continuamente puestas. Aún más. La universalidad hacia la que él tiende irresistiblemente, encuentra sus límites en su propia naturaleza, en un cierto nivel de su desarrollo harán reconocer el capital mismo como el mayor obstáculo de esa tendencia y, en consecuencia, tenderá a su propia superación a través de él mismo.

 


[1] . Cf. HEGEL, Band IV, p. 417

 

Nota sobre el texto: este fragmento pertenece a la antología de Jacobo Muñoz, Marx. Ediciones Península, Barcelona, 1988 (Págs. 365-368). Ver también, OME 21, pp. 357-360. El título es de Jacobo Muñoz.

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5 comentarios to “EL CONTRADICTORIO MOVIMIENTO CIVILIZATORIO DEL CAPITAL”

  1. antónimo Says:

    Ciro, Du musst unbedingt das hören,

    Sherlock Holmes und der Fall Karl Marx
    von David Zane Mairowitz
    Regie: Dieter Carls
    Produktion: WDR/SFB 2001
    60′

    London im 19. Jahrhundert: Sherlock Holmes sitzt in seiner Wohnung und macht sich, inspiriert durch Opiumgenuss, Gedanken über die Philosophie Schopenhauers, als ihn ein neuer Klient aus seinen Gedanken reißt: Karl Marx steht vor der Tür. Marx konsultiert Holmes, weil sein “Sprössling” entführt wurde – und der Sprössling ist kein anderer als das Manuskript “Das Kapital”.
    Sherlock Holmes, Held dieser schillernden Kriminalkomödie, übernimmt den Fall eher halbherzig, da er in politischen Dingen nicht sonderlich versiert ist – als aber schließlich nicht nur das “Kapital”, sondern auch Marx selbst verschwunden ist, beginnt Holmes, mit altbewährter Scharfsinnigkeit, fieberhaft zu ermitteln.

    ein zitat nur:

    sherlock holmes: “Sie begehen einen gewaltigen unverzeihlichen fehler…”

    karl marx: “nur ein? welchen?”

    sherlock holmes: “wenn Sie schreiben: ´religion ist das opium des volkes´… eine schreckliche metapher, ein ganz und gar negative, unfäre und sensationslostener (???) vergleich…”

    karl marx: “Sie meinen also ich irre mich…?”

    sherlock holmes: “über religion keineswegs, aber Sie haben nie opium probiert…”

    hier zu hören:

    http://lysis.blogsport.de/2006/09/25/horspiel/

    ein witz nur…

    • haciaelcapital Says:

      Ciro: Me llegó esta broma. ¿Le damos una vida aquí, aunque sea efímera? El chiste consiste (para los que no lo hayan entendido) en que a Marx se le extravía el manuscrito de “El capital” y visita a su vecino Holmes para que lo encuentre. Holmes, dulcemente colocado, le dice al espectro de Marx que comete un grave error imperdonable: escribir “la religión es el opio del pueblo”. Se trata -sigue- de una metáfora horrible, una comparación completamente negativa, sin tacto ni sensibilidad. Marx pregunta: “¿piensa que me equivoco…?”. Holmes replica: “Sobre religión, de ningún modo, pero usted no ha probado nunca el opio…”.

  2. haciaelcapital Says:

    Ciro:
    ¿Qué resaltar para la interpretación de un texto tan intenso? ¿Para qué subrayar en algo que todo el debe ser subrayado? Señalo a vuela teclado algunos puntos:
    1. La distinción entre plusvalor absoluto y relativo, deslindar bien ambas formas y las consecuencias diferentes que se derivan del aumento de uno y del otro. Esto se puede conectar con la distinción entre subsunción formal y real.
    2. Pensar la representación de la circulación como un momento de la producción: ¿cómo se relaciona esto con la acumulación?
    3. Meditar sobre la tres técnicas para “la producción de nuevo consumo”, especialmente la tercera: ”producción de nuevas necesidades y creación de nuevos valores de uso”. Las necesidades como algo producible, modificable.
    4. La idea de una tendencia al dominio técnico total tanto de la naturaleza externa como interna.
    5. La creación del mercado mundial –y del mundo hecho mercado, la totalidad capitalizada- como inherente al concepto de capital.
    6. La ciencia como astucia¡
    7. Cuando ya no hay “afuera”, el capital sólo encuentra a sí mismo frente, y entonces ¿?…

    • Mª Carmen González Says:

      Con referencia a la plusvalía relativa, donde se que requiere al nuevo consumidor, para poder seguir aumentando las fuerzas productivas. Vemos como se amplían la necesidades en la búsqueda de nuevos mercados, y así ampliar el círculo de poder. Me refiero a la civilización del capital que se esconde detrás de las intervenciones coloniales. Donde se les da el nombre ya sea de misiones o de planificaciones de desarrollo. Existe toda una industrialización donde se nos vende la ciencia y al progreso como avances evolutivos. Y a las máquinas y los proyectos de desarrollo como algo deseable y que solo traerá beneficios a estos nativos.

      • haciaelcapital Says:

        Ciro: Hola, Carmen. La cuestión del colonialismo en Marx me parece un tema cental insuficientemente atendido. La toría leninista del imperialismo “hizo época”, los trabajos de Rosa Luxemburg sobre la exportación de capitales don interesantes, pero creo que ha sido David Harvey quien, desde los años 80, ha sido capaz de situar la centralidad del movimiento colonizador del capital para enterder los mecanismos de acumulación, las crisis y sus desplazamientos y dilaciones.

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