Ser y Praxis

La Ideología Alemana*

El modo de producir los medios de vida de los hombres depende, ante todo, de la naturaleza misma de los medios de vida con que se encuentran y que hay que reproducir.

Este modo de producción no debe considerarse meramente en el sentido de que es la reproducción de la existencia física de los individuos. Es ya, más bien, un determinado modo de la actividad de estos individuos, un determinado modo de manifestar su vida, un determinado modo de vida de los mismos. Los individuos son tal y como manifiestan su vida. Lo que son coincide, por consiguiente, con su producción, tanto con lo que producen como con el modo de cómo producen. Lo que los individuos son depende, por tanto, de las condiciones materiales de su producción. [MEW, 3, 21].

[…]

La producción de las ideas, las representaciones, de la conciencia aparece directamente entrelazada con la actividad material y el trato (Verkehr) material de los hombres, como el lenguaje de la vida real. La formación de las ideas, el pensamiento, el trato espiritual de los hombres, se presentan aquí todavía como emanación directa de su comportamiento material. Y lo mismo ocurre con la producción espiritual, tal y como se manifiesta en el lenguaje de la política, de las leyes, de la moral, de la religión, de la metafísica, etc., de un pueblo. Los hombres son los productores de sus representaciones, de sus ideas, etc., pero se trata de hombres reales y activos tal y como se hallan condicionados por un determinado desarrollo de sus fuerzas productivas y por el trato que a él corresponde, hasta llegar a sus formas más lejanas. La conciencia [das Bewusstsein] jamás puede ser otra cosa que el ser consciente [das bewusste Sein], y el ser de los hombres es su proceso de vida real. Y si en toda la ideología, los hombres y sus relaciones aparecen invertidos como en la cámara oscura, este fenómeno proviene igualmente de su proceso histórico de vida, como la inversión de los objetos al proyectarse sobre la retina proviene de su proceso de vida directamente físico. […]

No es la conciencia la que determina la vida, sino la vida la que determina la conciencia. Desde el primer punto de vista, se parte de la conciencia como el individuo viviente; desde el segundo punto de vista, que es el que corresponde a la vida real, se parte de los individuos reales vivientes en sí mismos y se considera la conciencia solamente como su conciencia.[MEW, 3, 26 y s.].

 

*Escrito por Marx y Engels en 1845-46. Publicado por vez primera en 1932.

 

 

 

 

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7 comentarios to “Ser y Praxis”

  1. haciaelcapital Says:

    Ciro: He corregido la traducción -un par de frases-, por indicaciones de Natalia.

    • Natalia Says:

      Una de las frases “corregidas” ha sido “Este modo de producción no debe considerarse solamente en el sentido de la reproducción de la existencia física de los individuos” sustituida por la traducción más literal “Este modo de producción no debe considerarse meramente en el sentido de que es la reproducción de la existencia física de los individuos” en virtud de un pequeño matiz diferenciador que yo creo entrever en el uso del verbo “ser”. No obstante, debo decir que, más allá de aspectos puramente traductológicos, esta frase, junto con el párrafo anterior y otra que aparece un poco más arriba en la que Marx dice: “(…) Sie selbst fangen an, sich von den Tieren zu unterscheiden, sobald sie anfangen, ihre Lebensmittel zu produzieren (…)” (traducida por algo así como “ellos (los hombres) en sí mismos comienzan a diferenciarse de los animales en cuanto comienzan a producir sus medios de vida”), me han ocasionado (sin que se haya producido un gran alivio hasta el momento) ciertos quebraderos de cabeza desde que los leí hace ya algunas semanas y que, a mi creer, no estaban suscitados por factores meramente intrínsecos a mi persona ni por una especial capacidad de prospección para entresacar matices arcanos, sino que guardaban relación con una crítica al materialismo histórico que recordaba haber leído hacía algunos años. Dado que los quebraderos de cabeza ocasionados por esto que he venido a calificar de “fuerte rollo” parecían no ser un trastorno pasajero, este fin de semana he releído algunos fragmentos de un libro en el que recaían mis sospechas de ser la semilla de la discordia. Se trata del libro “Non olet” de Rafael Sánchez Ferlosio en el que este critica el carácter ontológico que atribuye Marx al trabajo y argumenta, citando a su vez a Jean Baudrillard, que se trata –según palabras de este último- de un error “sumamente grave que el pensamiento marxista haya retomado conceptos-clave que pertenecen a la economía de mercado en general y a la ideología capitalista en particular”, libro del que reproduzco un fragmento a continuación:

      “(…) la crítica marxista detuvo su aguijón y recogió, sin romperla ni mancharla, una categoría fundamental del propio capitalismo contra el que combatía: la ética del trabajo. Tan sólo el yerno y la hija del mismo Marx osaron enfrentarse con tal ética; la insuficiencia y la pobreza de la obra de Lafargue no debería jugar en menoscabo de su clarividencia. Más modernamente, ha sido Jean Baudrillard el que, en su obra El espejo de la producción, de un modo mucho más penetrante ha señalado esa debilidad o detención de la crítica marxista, a partir de la categoría de “producción” y de la concepción del hombre que le corresponde (casi como una hipóstasis caricaturesca, en tanto que funcional y hasta moralmente orientada, de la noción simplemente descriptiva del homo faber). He aquí un pasaje (de la citada obra de Baudrillard) que se refiere a la retroproyección perpetrada por el propio Marx de tal concepción productivista sobre “el hombre primitivo”: “Que no se diga que el marxismo se desembarazó de esta filosofía moral de las Luces. Si bien repudió el aspecto ingenuo y sentimental (Rousseau y Bernardin de Saint-Pierre), su religiosidad lacrimosa o fantástica (del buen salvaje y la edad de oro al aprendiz de brujo), conservó su religión, conservó esa fantasía moralizante de una Naturaleza a la que hay que vencer y asumió, sin reducirla, la idea de Necesidad, securalizándola en el concepto económico de penuria. ¿Qué es la idea de “Necesidad natural” sino una idea moral dictada por la economía política, versión ética y filosófica de esa mala Naturaleza de la que hemos visto hasta qué punto forma sistema con el postulado arbitrario de lo económico? En el espejo de lo económico la Naturaleza nos mira, en efecto, con los ojos de la necesidad. Marx dice: “Al igual que el hombre primitivo, el hombre civilizado está obligado a medirse con la Naturaleza para satisfacer sus necesidades, conservar y reproducir su vida; esta carga existe para el hombre en todas las formas de sociedad y en todos los tipos de producción […]””. Y sigue Baudrillard: “Ese hombre [el hombre primitivo] no conoce la Necesidad, Ley que no cobra efecto sino con la objetivación de la Naturaleza, que toma su forma definitiva con la economía política capitalista y, por otra parte, no es sino la expresión filosófica de la Penuria –de la cual sabemos que también procede de la economía de mercado-; la escasez no es una dimensión dada de la economía sino algo producido y reproducido por el intercambio económico, en lo que se opone al intercambio primitivo, que nada sabe de esa “Ley de la Naturaleza” de la que se pretende hacer la dimensión ontológica del hombre […] es, por lo tanto, sumamente grave que el pensamiento marxista haya retomado conceptos-clave que pertenecen a la economía de mercado en general y a la ideología capitalista en particular. Sin analizar y sin desenmascarar (exportados, por el contrario, a las sociedades primitivas, con las que no tenían nada que ver), esos conceptos hipotecan todo el análisis ulterior: no habiéndose cuestionado nunca el concepto de producción, dicho análisis jamás se separará radicalmente de la economía política; su misma perspectiva de superación se caracterizará por su contradependencia con respecto a ella: a la Necesidad se opondrá el dominio de la Naturaleza, a la Penuria se opondrá la Abundancia (“a cada uno según sus necesidades”), sin que nunca se haya reducido la arbitrariedad de estos conceptos ni su sobredeterminación idealista por la economía política””.

      Asimismo, aún consciente de la longitud inapropiada que está adquiriendo esta entrada al blog, no puedo resistirme a añadir también una reflexión – a mi parecer muy interesante– que hace Ferlosio en el mismo libro a propósito de un cuestionario elaborado en 1517 por los jerónimos enviados a La Española por el cardenal Cisneros con el objeto de determinar “la capacidad” de los taínos para adaptarse libremente a la forma de vida de los castellanos. Una de las respuestas (proporcionada por los colonos) del citado cuestionario decía así: “puesto que los indios no mostraban ambición o deseo de riqueza –siendo éstos los principales móviles que impulsaban a los hombres, según uno de los responsables de determinar dicha “capacidad”, a trabajar y adquirir bienes- inevitablemente carecerían de lo necesario en la vida si no los vigilaban los españoles”. De lo cual extrae Ferlosio la conclusión de que “no era la falta del “estímulo de lucro” en sí mismo y por sí mismo lo que hacía que aquellos “hombres primitivos” recibiesen un suspenso en el examen de su “capacidad”, sino la falta de indeterminación, de ductilidad, de disponibilidad y separabilidad individual que precede o acompaña al “estímulo de lucro”, o sea la independencia del móvil económico frente a las concreciones de vida y sociedad en que vivían “incrustados” los taínos de la Española”.

      Y desde ahí, sin extenderme más, animo a la reflexión sobre las implicaciones de “fuerte rollo”.

  2. haciaelcapital Says:

    para el tema “capitalismo y humillación”, de Juan Diego Carlos Monzón:

    Toda una vida de lucha contra fantasmas, contra gigantes de humo. Mis sueños, mis deseos y mis ambiciones. Mi pensamiento….mi dolor. Todo yo, mi existencia entera, creada, producida por el sistema del capital.

    Levanté mi mirada hacia el cielo y pude ver el yugo que tanto padecimiento me ha causado. Me he reconocido como bestia amaestrada, sólo perturbada por el mismo látigo que la hace tirar. Soy sufrimiento.

    La angustia cotidiana, los problemas ahora infantiles, se disuelven en el instante del descubrimiento. Unos segundos ingenuos de mi tiempo se deleitan en el conocimiento vago de la verdadera situación. Un pasado cruel e incomprensible, que siempre rechacé y ahora encuentra una explicación, una oportunidad. Ahora no es mío, es un pasado arrebatado. Y yo he sido arrebatado con él.

    Esta pequeña luz, que permite respirar como se respira tras despertar de un mal sueño, se apaga en su nacimiento, pues al ajustar la bestia su mirada al horizonte, atisba el más trágico de los porvenires. Estoy avocado al desconsuelo. A abrazar a la nada. Mi tiempo fue agotado desde hacía ya mucho. Marcado desde el pasado, condenado por el futuro. Me sitúo en un punto intermedio donde el miedo es soberano. Sufrimiento. Soy arrastrado a saber que el fondo será tocado dos veces. Que la tormenta no tendrá fin. Que el Sol no saldrá más.

    Pero precisamente es la consciencia de una falsa vida insípida, lo que expolia al mono del exilio y del garrote a caminar hacia su destino. Lo que ahora sé que soy, y lo que será, me regalan la oportunidad de actuar en una única dirección. En la ignorancia, mientras se es ciego, no se puede atacar a la realidad que te hace sufrir, porque no ves con claridad dónde golpear. Pero el yugo sí es algo concreto. Difícil de eliminar, pero ahí está. ¡Existe! El destino gris es el destino.

    No hay mejor ejemplo del sentimiento de pequeñez, de ser violado, de ridiculez, de ser engranaje, de ser impotente ante el Goliat capitalista, porque este ensueño representa el ensueño de todos, de la Humanidad. Es la pesadilla hecha realidad. Y ya es tarde, muy tarde, para volver a dormitar. Ya no hay distancias donde refugiarse.

    Tenemos un profundo miedo al dolor, pero precisamente porque lo intuimos, somos arrojados al firmamento de la acción.

  3. haciaelcapital Says:

    para el tema “capitalismo y humillación”, de Laura Marrero:

    Alguna situación en la que los seres se hallen degradados es; la vida misma. Efectivamente, en algún momento de nuestras vidas nos sentiremos como tales, bien sea por motivos externos o internos. Hay quienes son devaluados físicamente, por ejemplo; ese trabajador que levanta piedras durante horas y horas y a cambio recibe una miseria de sueldo, ó esa persona a la que agreden sin ningún escrúpulo con el fin de desquitarse. Hay también casos de humillación de diversos grados, por ejemplo mentalmente, a esa persona que humillan por ser diferente y la machacan hasta tal punto que se cree que es un germen de la sociedad y como tal debe extinguirse. Hay seres humanos, sí es que se les puede llamar así, muy crueles, tanto que si los pusieramos juntos acabarían humillandose y degradadose entre ellos.

    El peor caso de humillación y devaluación es la injusticia, un caso puede ser el del buen trabajador que se preocupa por los intereses de su empresa y ésta le despide porque a un individuo no le cae bien.

    En fin, son muchos casos los que existen sobre humillación y explotación del ser humano pero lo peor esque no se sabe hasta dónde se puede llegar porque la crueldad impuesta por la ira es de infinito valor. Así pues mejor actuar con prudencia y a priori en beneficio propio y con buena voluntad, no vaya a aparecer en nuestro camino tal ser malevolo que quiera imponer su utopía terrorífica.

  4. haciaelcapital Says:

    Para el tema “capitalismo y humillación”, por Moisés Marrero:

    Algunas situaciones en las que una persona se puede sentir humillada o discriminada:

    Las situaciones en las que una persona puede sentirse humillada son muchas, un ejemplo de ello tiene lugar en el ámbito laboral y esto puede ser por diferentes motivos uno de ellos puede ser el hecho de aprovecharse de la situación de alguna persona que en algunos casos debido a una situación desesperada por conseguir dinero acepta cualquier trabajo, aunque este no sea remunerado según la actividad que se realiza, este es un claro ejemplo en el que el jefe se aprovecha de la situación de los empleados, evidentemente no se obliga a nadie a que acepte un trabajo que no le interese, pero en este caso la culpa no solo es del empresario sino de personas que son capaces de trabajar en condiciones pésimas ya que si nadie se prestara a trabajar con esas condiciones seguramente los empresarios las mejorarían.

    Otra situación sería el hecho de que en determinados trabajos se le pague menos a una mujer que a un hombre desempeñando la misma actividad, esto sería un claro ejemplo de discriminación en el trabajo, pero también existe el caso contrario ya que en determinados trabajos se prefiere la presencia de una mujer a la de un hombre, ya que me he encontrado con carteles en comercios en los que pone “se solicita dependienta” siendo una simple tienda de calzado, pero es más hay otros en los que cuando rellenas el currículum poniendo tus datos y titulación académica además te piden datos como cuanto mides y cuanto pesas etc.

    También existen casos en los que se discrimine por diferentes motivos como por ejemplo el aspecto físico, la raza, cultura etc. Pero esto no pasa solo en el ámbito laboral ya que también lo podemos observar en los alquileres en los que no se aceptan inquilinos extranjeros etc.

    Otro problema es el de las personas mayores ya que en algunos casos estas personas una vez llegan a una determinada edad no reciben un trato adecuado, en algunas situaciones son ingresados en residencias en condiciones pésimas en las que se les dan un trato inadecuado, y esto depende en gran medida de la capacidad económica que tenga cada anciano ya que dependiendo de ello se podrá pagar una mejor o peor residencia o pagarse una asistenta etc. el caso es que la mayoría de los ancianos cobran pensiones que no les permite vivir en unas condiciones medianamente decente.

    Otro caso muy importante en el que se ve la discriminación de las personas es en la sanidad, ya que toda persona debería de tener acceso a una sanidad digna, pero la realidad es otra ya que dependiendo la las posibilidades económicas de cada persona dependerá también su acceso a la sanidad, pongamos como ejemplo el hecho de que una persona que necesite ser operado y no disponga de dinero se verá obligado a permanecer en las listas de espera por un largo periodo de tiempo, mientras que por el contrario si se dispone de dinero vas a una clínica privada y te realizarán la operación de una manera rápida y te atenderán seguramente de una forma mejor.

  5. Vanessa Says:

    A mi me preocupan mucho las muestras de humillación sutil. Por ejemplo, en el trabajo (ya que se han comentado varias situaciones en este ámbito) los comentarios de un jefe déspota o las amenazas veladas que hacen que nos volvamos sumisos por miedo y que, a la larga, acabamos aceptando como parte “natural” de la relación trabajador-empresa.
    También en el comportamiento de ciertas personas. Las personas que gritan te humillan pero a la vez ellas mismas se quedan en evidencia. Pero luego ahí están los que te miran con superioridad o los que hacen comentarios que parecen bromas y te debes tragar porque “debes ser educado”.
    Las humillaciones a los niños sólo por el hecho de que lo son: No hables, ahora hablan los mayores, tú te callas porque lo digo yo,.. Son frases que oímos desde que somos pequeños y que dejan clara que existe una jerarquía social basada en la edad, que continúa en el mundo adulto cuando nos hacemos mayores y entonces oímos la famosa frase “es que son como niños” refiriéndonos de nuevo a la gente de cierta edad. Esa forma de arrinconar a las personas, no “física” sino psicológica, que parece establecer distintas categorías de personas a las que hacer más o menos caso, según la edad, me parece muy humillante. Sobre todo, porque en mayor o menor medida casi todos la hemos practicado en alguna ocasión.
    Finalmente, esta crisis que nos ha tocado vivir ha creado muchas situaciones de humillación que hemos soportado por miedo, por ejemplo, por miedo a perder el trabajo. Lo más terrible es que al final el sistema se ha autoprotegido y son el propio capital, la empresa, el estado los que salen indemnes, incluso beneficiados. Mientras, los trabajadores acaban perjudicados y humillados. Lo que más miedo me da de la crisis es que estoy empezando a temer que cuando acabe todo volverá a la “normalidad”. Y encima daremos gracias por ello.

  6. haciaelcapital Says:

    Yonatan Coello:

    Situaciones laborales que humillen al/a la trabajador/a

    -El cobro a comisión. Se trata, sin duda, de una forma no sólo de explotar al trabajador, sino de alimentar sin complejos la dinámica productivo-consumista del sistema económico, que confunde muy a menudo necesidades humanas reales con necesidades ficticias creadas por el propio sistema para el beneficio de unos pocos.
    -Fingir falsas normas de cortesía y de trato humano en general según determinados valores tomados como válidos por el mercado laboral o por el sistema productivo.
    -Aceptar que “el cliente siempre tiene la razón”.
    -Tener que ocultar/renunciar a determinados aspectos culturales o personales para evitar ser excluido del mercado de trabajo (determinados uniformes pueden cumplir claramente esta función).
    -Usar la sexualidad como herramienta de trabajo, más concretamente de venta.
    -Los tiempos de descanso ridículos en los que no se permita comer o realizar otras necesidades fisiológicas en un lapso razonable.
    -Las jornadas de trabajo tan asfixiantes que obliguen a los trabajadores a renunciar a determinados ethos culturales sencillamente por falta de tiempo, con la crisis de identidad que ello supone.
    -La falsa creencia de que determinados aspectos como edad, etnia, sexo, condición social o antigüedad o rango en el puesto de trabajo son relevantes a la hora de reconocer determinados derechos a los trabajadores.

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